Oración de la Noche Martes 28 de julio
"Cuando te acuestes, no tendrás temor; sino que te acostarás, y tu sueño será grato."
Proverbios 3:24
Se apagó la luz de la calle y por fin todo está quieto. Pero mi mente, Señor, no se ha apagado todavía. Sigue dando vueltas a lo que dije, a lo que no dije, a lo que mañana tengo que resolver.
Hoy fue un día largo. No de esos dramáticos, sino de esos que simplemente cansan por dentro, sin que uno sepa bien por qué. Y ahora que debería descansar, es cuando más despierto se siente todo.
Por eso vengo a ti antes de cerrar los ojos. No con una lista ordenada de peticiones, sino con las manos abiertas, soltando lo que cargué desde que salió el sol. Tú ya lo conoces todo, así que no necesito explicarte nada. Solo necesito dejarlo aquí.
Tu palabra dice que cuando me acueste no tendré temor, que mi sueño será grato. No porque el día haya sido perfecto, sino porque tú velas mientras yo descanso. Eso es lo que necesito recordar esta noche: que el mundo sigue girando bajo tu cuidado, no bajo el mío.
Así que te entrego esta noche, Señor. Las preocupaciones que quieren seguir despiertas conmigo, entrégaselas tú al silencio. Dame un sueño tranquilo, y mañana, fuerzas nuevas.
Amén.